viernes, 29 de agosto de 2014

Nota mental. Voy a ordenar mi vida

Un domingo cualquiera de esos tristes y raros te das cuenta que a ese suéter rosa se le acabaron los inviernos y los otoños. 
Que los libros de segundo de bachillerato ya han viajado mucho y  no van a  volver a dar más trabajo.

Un domingo cualquiera te das cuenta que ni el suéter te volverá a quedar tan bien como cuando lo compraste, ni los profesores de segundo de bachillerato te van a cambiar la media por guardar los libros. un domingo cualquiera te das cuenta que tienes que ordenar tu vida 

Y era una tarde de verano, de esas en las que tienes muchas cosas que hacer pero no te apetece hacer nada.

Libros, unos sobre otros, la mitad no lo has leído, y una gran parte son birrias, novelas baratas, románticos dramas llenos de tópicos. Miles y miles de páginas llenas de historietas de personajes interesantes que nunca tuvieron la oportunidad de aburrirse un domingo por la tarde. Batallitas llenas de dramas, amor y temas recurrentes que suelen gustar al lector.

Palabras encadenadas entre la búsqueda ansiada de un final feliz y la libertad encerrada entre párrafos asfixiados por puntos y comas.

Domingos y libros




Piensas en tirarlos, regalarlos o  deshacerte de ellos como sea. Aunque la estantería tarde o temprano se rompa  y tengas que cambiarla, tantos libros sobre esta te hace parecer una “persona cultivada”, llena de letras.

Bueno al menos lo parece. si te fijas con atención entre tantos libros amontonados uno sobre otro podrás encontrar entre estos:  “Barbie y el lago de los cisnes” o “Kika superbruja”.

Y cultivada no se si seré, pero en mi habitación falta poco para que germinen plantas.

El problema ya no es que nos guste guardar sino que seguimos comprando, y a este paso me temo que voy a necesitar un chalet para poder guardar todas mis cosas.



Luego están las cosas que “algún día me pueden servir”.
Yo llevo un año entero creyendo que “algún día” volveré a utilizar esos maravillosos apuntes de filosofía. Me engaño, sí, una y otra vez, pero cuando me engaño, me  siento bien pensando que algún día estos apuntes podrían ayudarme en algún proyecto futuro de gran envergadura y gracias a esos apuntes encuentre la pieza de algún gran puzzle, sí, me engaño pero eso me hace sentirme bien.



O nos volvemos menos cultos y con menos intereses o hacen las casas con más metros.


Cada vez nos estamos volviendo seres más desordenados, incapaces de ordenar nuestras vidas, cosas que nos dejamos en el tintero, situaciones que intentamos evitar,…

Año tras año vamos acumulando estas como si fueran tickets de la compra. Tickets  apelotonados, entre tarjetas de crédito y dinero.



No se si habría que ir barriendo el pasado y quitándole el plástico al futuro, no se. La gente actualiza sus app semanalmente, pero es incapaz de ordenar sus sentimientos, sus prioridades, su habitación. 











jueves, 28 de agosto de 2014

Las cosas pasan cuando tienen que pasar

Excusa de todos, consuelo de tontos.

Mi vida pasa y no paro de escuchar tales "frasecitas": a la tercera va la vencida, si no paso fue por algo, el destino no lo quiso, el tiempo pondrá a cada uno en su sitio

Si es cierto que todo guarda cierta armonía, pero yo estoy harta de escuchar excusas.   No, no quiero más excusas si no lo conseguiste fue porque no estabas preparado( al menos en ese momento) independientemente de que te lo merecieras o no.

Es cierto que existen miles de excepciones hay gente preparada, muy preparada, que no consigue sus metas. Sin ir más lejos vivo en un país que la gran mayoría de licenciados no consiguieron trabajo y no fue por preparación, os lo aseguro.


Es injusto,  duro y a veces in-asimilable. Pero esto funciona así, estas situaciones te hacen sacar algo de ahí dentro que te cambia, te ayuda, maduras. 
Yo digo que estas situaciones te marcan, te marcan y te hacen entrar en un  determinado grupo de personas, unos deciden resignarse no porque sean incapaces de conseguirlo, sino porque ya se dieron por vencidos, otros sin embargo nunca perdieron la esperanza y siguieron intentándolo. 
eso fue lo que nos diferenció

Una, dos , tres, cuatro, las veces que sea necesario, nadie fijo un número, nadie nos dijo que iba a ser fácil, nadie nos ayudará cuando caigamos por lo que porque tener en cuenta refranes, números que alguien algún día puso.

Es cierto que el tren solo pasa una vez, sí, pero hay muchas estaciones por lo que si no lo coges en la primera estación ten en cuenta que hasta que llegue a su destino aún quedan mucho recorrido.



Dejemos de engañarnos, dejemos de atribuirle  trabajo al destino. el nunca existió



Y vivimos en ese instante, en ese minuto de gloria que nos hizo alzarnos o caer al vacío, porque la vida es ese nudo en el estómago que te hace sacar todo lo que llevas dentro o simplemente atragantarte hasta que te quedas sin aliento.