sábado, 12 de abril de 2014

Enterrando recuerdos

Y llega el momento en el que toca dar un paso hacia adelante, decir adiós de una vez por todas al pasado y seguir avanzando, no quiero guardar rencor, quizás algo de pena si, pero no pienso arrepentirme de nada.

La vida te sorprende ya sea para bien como para mal,
el caso es que estos sin sabores te hacen darte cuenta de muchas cosas, te ayudan a madurar, a entender que lo has hecho mal, y que no eres tan perfecta como creías.

Pero es mejor dejar de buscar los “porqués” de todo, a veces es mejor dejar de pensar, porque aunque estemos tan acostumbrados a los finales felices, y sigamos esperanzados en que al final todo se arreglará, en la vida real la mayoría de las veces no pasa así, por eso voy a ir guardando mi Barbie, con ella también guardaré mis esperanzas de que algún día todo vuelva a ser como antes, la envolveré en plástico de burbujas, porque quiero protegerla de la cruda realidad, se lo debo, ella me enseño muchas cosas pero no me alerto de que las cosas se podía torcer de esta manera.

La miro, y me fascina la entereza que tiene, sigue sonriendo como siempre a pesar de que los años han pasado y todo haya cambiado tanto, quizá deba aprender de ella, puede  que esa sea la clave de la vida, sonreír, buscar el lado positivo de las cosas porque las penas con optimismo son menos penas.

Nuestro problema es que nos encerramos en el pasado creyendo que tiene algún futuro, pero ¿en realidad lo tiene?

El truco no esta en sonreír por sonreír, sino en afrontar los problemas rápido, para que estos no se apoderen de nuestra sonrisa.

Por eso quiero deshacerme de los malos recuerdos, de las noches en vela, de los suspiros y del rencor. Solo quiero recordar los buenos momentos, esos que me hicieron sentir la persona más feliz del mundo, el tiempo supongo que me ayudará a perdonar, o al menos a olvidar.

Y no quiero alargar mucho esta historia porque hace tiempo que el guión se acabo, solo puedo decir: gracias, gracias por formar parte de mi pasado, por haberme apoyado en los malos momentos y por haberme acompañado en los buenos, gracias.


Esta historia se acabó, pero aún queda mucha tinta para continuar escribiendo.